
El otro día, adivinen quién apareció en la casa? siiii, la enviada, la elegida, la niña índigo: La Yenery, sí la niña que al inicio era fea y chonchita pero ahora está divis divis. Pues ella, comenzó a ganarse a nuestra madre trayendo limones a regalar, mas no sabíamos las negras intenciones que traía... ¡¡¡Vino a ofrecerle aritos, uñas acrílicas y cremas para los barros y espinillas a mi madre!!! obvio, cobrado!.
Al final, mi madre terminó comprándole la crema para los barros, porque el pollo (mi hermano) anda con una cara... que más parece una carretera donde no ha pasado el FOVIAL.
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